Los diez errores al criar un gato que casi todos cometen sin saberlo

Los gatos también aprenden. La educación no es solo para los perros, pero muchos dueños de gatos cometen errores graves sin saberlo. A continuación, se presentan los diez principales errores que se cometen al intentar disciplinar a un gato.

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1. Separar a los gatitos demasiado pronto de su madre y hermanos. La socialización adecuada es tan esencial para el desarrollo saludable de un gato como una buena dieta, afecto y atención diaria. Mientras aún están con su madre y sus hermanos, los gatitos comienzan a aprender habilidades vitales como cómo acicalarse, cómo usar la caja de arena y cómo interactuar con otros gatos. También es durante este periodo que comienzan a formarse las primeras jerarquías sociales, fundamentales para tener una relación armoniosa con otros gatos en el futuro. Cuando los gatitos son separados de su madre y sus hermanos después de solo unos días o semanas, las consecuencias pueden ser graves. A menudo, crecen sin saber cómo interactuar de manera adecuada con otros felinos o incluso con animales de otras especies. Aunque no hay una regla exacta, generalmente se recomienda separar a un gatito de su madre alrededor de las 8 a 12 semanas de edad, dependiendo de la situación.

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2. Utilizar la violencia durante el entrenamiento. La violencia física o psicológica nunca debe ser utilizada en gatos. Estos animales son extremadamente sensibles. Si le gritas a un gato, es probable que obtengas el resultado contrario al que deseabas. El gato no te obedecerá de repente solo porque levantaste la voz. De hecho, el gato podría hacer exactamente lo que no quieres que haga. Si la situación se eleva a la agresión física, como golpear al gato en la nariz, en los costados o en cualquier otra parte, el daño puede ser duradero. Un gato maltratado eventualmente se retirará, evitará el contacto humano y perderá la confianza en las personas. Además, pueden volverse agresivos hacia los humanos y reaccionar con miedo o estrés cada vez que sientan que están en peligro. Y recuerda, podrían huir y nunca volver. Por favor, nunca hagas esto.

3. Sobrecargar al gato durante el entrenamiento. La mayoría de los gatos aprenden a usar una caja de arena de su madre mientras aún son gatitos. Por eso, en muchos casos, llegan a su nuevo hogar ya sabiendo dónde hacer sus necesidades. Sin embargo, cada hogar tiene su propio conjunto de reglas y límites. Es importante enseñar estas reglas de manera calmada y paciente, paso a paso. Si intentas imponer todas las reglas de una vez desde el principio, es probable que el gato se sienta abrumado por la avalancha de información y se estresse. Esto puede obstaculizar el proceso de aprendizaje y afectar el comportamiento del gato. El mejor enfoque es enseñar una regla a la vez con mucha paciencia. Esto reduce la posibilidad de abrumar al gato y aumenta enormemente tus chances de éxito a largo plazo. Recuerda siempre, sé paciente con tu amigo peludo.

4. Ser inconsistente durante el entrenamiento. Este es un error que muchos dueños de gatos cometen por diversas razones. Aunque el gato ya haya aprendido que el sofá no es un rascador y que la mesa del comedor no es un lugar para dormir o comer, a veces el gato aún desafiará esos límites. Por supuesto, no puedes estar vigilando al gato todo el día, pero cada vez que estés presente, necesitas ser claro y consistente. Si el gato hace algo que no está permitido frente a ti, di un “no” firme y mantente firme. El error está en ignorarlo a veces y corregirlo otras veces. Esto crea señales mixtas y deja al gato sintiéndose inseguro. No entenderá por qué a veces es aceptable estar en la mesa y otras no. La consistencia es clave a la hora de enseñar a los gatos.

5. No enseñar el uso del transportín. Casi todos los dueños de gatos han vivido esta experiencia. Abres el armario donde se guarda el transportín y el gato inmediatamente sale corriendo a esconderse. Es como si supieran que está a punto de suceder una temida visita al veterinario. Probablemente esto ocurre porque, sin darnos cuenta, asociamos el transportín con algo negativo. Los gatos captan señales sutiles y aprenden rápidamente que algo desagradable se avecina. Sin embargo, esta situación puede cambiar si desde jóvenes se les introduce al transportín de manera positiva. Deja el transportín accesible en todo momento. Coloca mantas acogedoras en su interior y recompensa al gato con golosinas cuando se acerque o entre por su cuenta. De este modo, el gato comenzará a ver el transportín como un lugar seguro, y las visitas al veterinario se volverán mucho menos estresantes.

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6. Regañar a tu gato en el momento equivocado. Imagina esto: llegas a casa después de un largo y estresante día y lo primero que notas es un jarrón roto en el suelo. Ya sabes quién probablemente lo hizo y tu reacción inmediata es de frustración. Este es el momento en que muchos dueños terminan descargando su ira en el gato. Aquí se están cometiendo varios errores a la vez. Primero, es probable que hayan pasado varias horas desde que el jarrón fue derribado, lo que significa que el gato ya ha olvidado por completo lo sucedido. En segundo lugar, le estás gritando al gato en un momento en que no está haciendo nada malo, dejándolo confundido y asustado, sin idea de por qué se le está regañando. Si este comportamiento por tu parte sucede con frecuencia, tu gato podría perder toda confianza en ti y empezar a distanciarse emocionalmente. Recuerda siempre, los gatos no rompen ni derriban cosas por spite. Generalmente sucede en el calor del momento, durante una persecución juguetona o un salto inesperado. El fuerte estruendo del jarrón ya fue un gran susto para ellos. Cualquier castigo posterior es innecesario. Si deseas corregir un comportamiento, recuerda decir “no” de manera firme en el momento exacto en que ocurre la mala conducta. Si pierdes esa ventana, regañar más tarde solo traerá problemas.

7. Intentar castigar comportamientos naturales. A los gatitos les encanta mordisquear las manos y los pies de sus dueños. Este comportamiento es completamente natural y forma parte de cómo interactúan con sus compañeros de camada. No hay nada agresivo o dañino en ello. Simplemente están jugando y practicando su comportamiento social. Los gatos adultos también pueden mostrar este comportamiento, especialmente cuando se les toca en áreas sensibles como el vientre o las patas. Estas zonas suelen desencadenar una leve mordida como señal clara de que no desean ser tocados allí. Si te enojas y reprendes al gato en esta situación, estarás castigando una reacción instintiva e ignorando el límite que tu gato intenta establecer. La respuesta ideal es ajustar tu comportamiento y respetar estas señales. Recuerda, esto es parte de quiénes son.

8. Interrumpir a tu gato cuando está comiendo o durmiendo. Este es un error muy común al tratar con gatos. Tanto durante la hora de la comida como mientras duermen, los gatos permanecen alerta debido a su fuerte instinto de autopreservación. Mientras comen, se mantienen vigilantes para asegurarse de que ninguna amenaza se acerque por detrás. Y si hay otros gatos cerca, puede que necesiten proteger su comida. Lo mismo ocurre mientras duermen. Los gatos solo caen en un sueño profundo cuando se sienten completamente seguros. Si interrumpes a tu gato durante estas actividades, puede asustarse, estresarse y desarrollar ansiedad o desconfianza. Con el tiempo, esto puede afectar negativamente su comportamiento y bienestar general.

9. Forzar a tu gato a oler sus desechos. A veces, un gato puede tener un accidente y hacer sus necesidades fuera de la caja de arena. En estas situaciones, lo más importante es investigar la causa. Podrían estar estresados, enfermos o con molestias físicas. Lo que nunca se debe hacer es forzar al gato a oler su propia orina o heces. El sentido del olfato de un gato es increíblemente sensible, y hacer esto solo agrega estrés e inseguridad. Además de ser cruel, este tipo de castigo no les enseña nada y solo crea más confusión, haciéndoles dudar de dónde deberían aliviarse. Este es otro ejemplo clásico de un mensaje confuso que daña la confianza y el vínculo entre tú y tu gato.

10. Dejar a tu gato valerse por sí mismo. Tu gato acaba de llegar a tu hogar, así que ahora puede manejar todo solo. En absoluto. Si bien los gatos pueden ser más independientes que los perros, especialmente en lo que respecta a sus hábitos de baño, eso no significa que no necesiten cuidados y atención diarias. Los gatos también necesitan afecto, interacción y estimulación mental. Si se ignoran estas necesidades, puede resultar en estrés, comportamientos destructivos o compulsivos e incluso problemas de salud relacionados con la soledad y el aburrimiento. Los gatos necesitan ser amados, jugar y ser acariciados cada día. Sin este apoyo emocional, pueden terminar tristes, aburridos e, incluso, en casos más graves, enfermos físicamente.

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Es fundamental entender los errores que muchos de nosotros cometemos al criar a nuestros gatos, con el fin de garantizar su bienestar y felicidad. Solo a través de la educación y el respeto hacia su naturaleza podremos construir una relación sólida y amorosa con ellos.